67 años al fundar Netafim · Kibutz Hatzerim, Israel

La pequeña fuga que ayudó a llevar agua al desierto

Simcha Blass convirtió una observación sencilla, décadas de pruebas y una alianza con una comunidad del Néguev en una nueva manera de regar.

Recreación visual de un ingeniero observando un árbol irrigado en el desierto
Recreación visual generada con IA; no es un retrato de Simcha Blass
Reconstrucción editorial

Esta historia fue escrita por Elder Talks a partir de las fuentes citadas. No corresponde a una entrevista realizada por Elder Talks.

Cofundó Netafim y llevó el riego por goteo moderno a escala comercial.

La historia comienza con un árbol que parecía crecer sin recibir agua. Al investigar, el ingeniero hidráulico Simcha Blass encontró una pequeña fuga en una tubería cercana: el agua avanzaba bajo tierra y alcanzaba lentamente las raíces. Las distintas versiones del episodio cambian en algunos detalles, pero coinciden en la observación que orientó su trabajo posterior.

El desafío no consistía simplemente en perforar una manguera. Los orificios diminutos se obstruían con facilidad. Blass y su hijo Yeshayahu desarrollaron un emisor con pasos más amplios y largos que usaba la fricción para reducir y regular el caudal. El primer sistema experimental se instaló en 1959 y continuaron perfeccionándolo durante los años siguientes.

En 1965, cuando Blass tenía aproximadamente 67 años, padre e hijo se asociaron con el kibutz Hatzerim, una comunidad del desierto del Néguev que necesitaba aprovechar cada gota de agua y encontrar una actividad económica sostenible. De esa colaboración nació Netafim —“gotas” en hebreo— y en 1966 comenzó la producción de su primer gotero comercial.

No fue el relámpago solitario de un inventor. Fue una idea que maduró durante décadas y encontró su forma definitiva al unirse con el conocimiento industrial y la necesidad concreta de una comunidad.

La pregunta que nos habría gustado hacer

¿Qué vio usted en aquel árbol que los demás no estaban viendo?